sábado, marzo 04, 2006

EL VALOR DE LA COMUNICACIÓN EN LA FAMILIA




HOY MÁS QUE NUNCA ¡COMUNÍCATE!
EL VALOR DE LA COMUNICACIÓN EN LA FAMILIA

Por: Orlando Camacho NacientaDirector General del Instituto Mexicano para la Excelencia Educativa A.C. *
Comunícate, háblale, exprésate, conéctate... es la consigna de moda. La ironía es que en la era de las telecomunicaciones en la que es fácil hablar con una persona en una remota granja en Islandia, sea tan difícil expresarle a mi pareja lo que siento, sea tan difícil conocer qué hay en el interior de mi hijo. Uno de los males de nuestra época es el sentimiento de soledad y aislamiento que de pronto nos inunda en medio de las multitudes, en medio incluso de aquellos a los que llamamos “nuestros seres queridos”.

Tal vez tú puedas decir con orgullo “yo estoy muy bien comunicado: tengo celular, Internet extrarápido, radio, televisión con 100 canales...” pero ¿Sabes comunicarte realmente? ¿Sabes exprésate, sabes escuchar?

Sin duda la comunicación es el eje de las relaciones personales. Es aquel ingrediente que hace posible el encuentro entre las personas y el que hace posible el ser y sentirse parte de una familia. Comunicarse es expresar aquello que llevas dentro, así como recibir los mensajes del otro. Una familia donde hay buena comunicación es una familia sana, una familia viva, una familia donde todos crecen mano a mano. La comunicación se ha reconocido como el factor protector por excelencia contra problemas como la violencia, las adicciones, los trastornos emocionales y las separaciones. Una familia que se comunica eficazmente, tiene menos posibilidades de sufrir estos males.

Si echas un vistazo a tu vida familiar y recuerdas algún momento en el que hayas sentido satisfacción y alegría, seguramente se trata de un momento en el que la comunicación fluyó adecuadamente. Un momento en el que alguien pudo expresarse de manera clara, sincera, respetuosa, desde su propio yo. Un momento en el que el otro pudo recibir ese mensaje con calma, atención, sin juzgar, mostrando verdadero interés. En resumen, un momento en donde hubo expresión asertiva y escucha activa.

Esta magia de la comunicación puede suceder cuando hablamos, pero no sólo entonces; nos comunicamos también con nuestra actitud, nuestra postura, nuestras bromas, nuestras acciones, nuestra mirada y nuestras manos. Nos comunicamos al dejar una nota, al prepara la comida, al dar una palmada en la espalda. En todo lo que hacemos o dejamos de hacer hay un mensaje. Este tipo de comunicación no verbal puede ser más potente y contundente que lo que decimos con palabras. Más aún, en ocasiones nuestras palabras dicen una cosa y nuestra conducta dice otra. La pregunta es entonces ¿Qué mensaje estoy enviando con mis actitudes? ¿Es un mensaje congruente con mis palabras?

En todas las familias hay conflictos, aún en aquellas que podríamos considerar como “familias felices”. Lo que diferencia a las familias que permanecen unidas, crecen y se fortalecen, de aquellas que se desintegran y generan sufrimiento es el saber utilizar la comunicación para resolver las diferencias. No hay mejor estrategia para llegar a acuerdos que el diálogo, ni mejor herramienta para la negociación que hablar y escuchar. Una familia que sigue adelante es una familia en donde se reconocen las dificultades y se dialoga para encontrar alternativas. Una familia en donde todos tienen “voz y oído”.





Por eso, si quieres una familia sólida, fuerte, unida... comunícate.


Y recuerda…

¡¡ESTE 5 DE MARZO VIVE EL PODER DE LA FAMILIA!! * La misión de Excelencia Educativa es promover la mejora continua en la calidad de la educación en México, facilitando el crecimiento personal y profesional de los principales educadores de nuestros niños y jóvenes.

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